¿¿Lo consiguen quienes practican la Corresponsabilidad o la Conciliación??
Es indudable que en nuestro
ámbito educativo hoy en día tenemos suerte, nuestros horarios están casi
igualados a los de nuestro hijo. Pero si miramos alrededor, eso no ocurre así.
Estamos a años luz de
una verdadera conciliación laboral.
¿Cómo podemos tener la
posibilidad de compatibilizar el empleo, la familia, el ocio, la educación, la
salud… Tenemos presente que esto depende
de los horarios de los colegios/institutos, de la frecuencia y alcance de los
transportes, de la cobertura de los servicios de atención a la dependencia, de
la organización familiar, de la disponibilidad temporal que requieren las
empresas de sus plantillas, de la flexibilidad horaria que éstas faciliten….
Es por ello que creo
que son las empresas, las instituciones, la comunidad y las familias, las que tienen
un papel muy relevante. Son las principales que tienen que pensar y empezar a
plantearse que es necesario desarrollar una buena gestión de conciliación
laboral, de tal forma que las empleadas puedan seguir que su trabajo les
permita una buena conciliación.
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Pero… ¿Todo depende de las empresas? Y si empezamos con la educación?????
Por qué es siempre la mujer la que tienen el problema de conciliación???’
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Sin embargo se deja
casi siempre en manos de las mujeres el problema y su solución. Cuando una
mujer no puede atender las responsabilidades familiares y domésticas por tener
que acudir a su trabajo, lo más habitual es que sea otra mujer quien se ocupe
de ellas.
Tengamos en cuenta en
que cosiste la “conciliación de la vida personal, familiar y profesional”:
Luego... depende de todos,
de mujeres y hombres, no?????
¿Cómo se puede conseguir?????
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Realizando un reparto equitativo de
tiempos y tareas. Me refiero a la Corresponsabilidad,
las labores domésticas, el cuidado de las personas dependientes, la
organización del hogar,... Hay que ser consciente de que esto es una cuestión
que afecta a todas las personas que conviven en la misma casa.
Haced un reparto de
estas tareas teniendo en cuenta los tiempos y responsabilidades de cada
persona. Si en esta distribución participa todo el equipo familiar,
conseguiremos una mayor implicación y responsabilidad en su realización.
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Delegar Cualquier
miembro de la familia puede colgar un cuadro, arreglar un enchufe, poner una
lavadora o planchar. Es cuestión
de aprender o de enseñar
cómo
se hace.
Delegar no significa
sólo que lo hagan otras personas, sino que te despreocupes del tema, de la
organización, de si se ha hecho o no y de cómo. Tienes que aprender a confiar
en la gente que te rodea.
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El pacto “Esta semana estoy de turno de tarde, así
que yo me encargo de la comida y tú de la cena”. “Este fin de semana hay un
seminario, ¿haces tú la compra de la semana? La semana que viene la hago yo”.
“No te preocupes estos días de la casa, y atiende a tu madre que está en el hospital”.
A través de un acuerdo
familiar llegarás a conseguir un reparto más igualitario de los trabajos en
función de los gustos, habilidades y horarios de todos y todas. Hay que
dialogar y pensar que esta distribución de las tareas no tiene que ser estricta,
que podemos probar, intentarlo de otra forma y pactar.
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Eliminación de pequeñas muestras de micromachismos Se trata de hacer desaparecer aquellas situaciones,
esos pequeños machismos que están en nuestra vida cotidiana y que son casi
imperceptibles.
Tenemos que aprender a
identificarlos para buscar soluciones antes de tirar la toalla. Por ejemplo,
tus hijos/as llevan una semana sin hacer la cama ni recoger el cuarto, o te has
apuntado a un curso porque tu pareja se comprometió a encargarse de los baños y
la cena, pero cuando llegas está delante de la tele. La solución no es que tú
lo hagas, que digas “qué más da”. Vuelve otra vez hacia atrás, al diálogo, al
pacto. Es cuestión de paciencia, porque estás intentando desmontar actitudes
tradicionales y eso no es fácil.
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Educar en igualdad
Trata de educar en igualdad a tus hijas e hijos, potenciando sus valores y
capacidades individuales sin tener en cuenta estereotipos sexistas.
Enséñales a participar
en el trabajo del hogar, a valorarlo, que en casa no se ayuda, sino que se
colabora porque es una responsabilidad de todos los miembros de la familia. Así
no sólo tendrás menos trabajo, sino que los estarás haciendo autosuficientes y
tendréis más tiempo libre para disfrutar y compartir otras actividades.
En cuanto al as medidas
de conciliación que conozco, de mi
colegio, pueden resaltar las siguientes:
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Flexibilidad horaria: en las horas de
entrada y salida del lugar de trabajo.
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Diversificación de la relación laboral y medidas que favorecen la
conciliación: trabajo a tiempo parcial, trabajo compartido, excedencias
laborales, días libres para situaciones familiares excepcionales o para asuntos
propios.
Ahora pensemos….¿Qué beneficios te aportan las medidas para
la conciliación de la vida laboral, familiar y personal?
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Si eres mujer:
• No tienes que elegir entre vida laboral y familiar, entre seguir
trabajando o dedicarte a la familia: “¿Quién va a cuidar al bebé, si me voy a
trabajar?, ¿y a un familiar enfermo?”
• Puedes promocionar laboralmente. Porque en momentos puntuales puedes
dedicar más tiempo al trabajo, pues los trabajos domésticos y el cuidado de
las personas dependientes se comparten.
• Disfrutarás de tiempo de ocio, tendrás tiempo para ti, para salir, para
formarte, hacer deporte...
• No será necesario que realices una doble jornada (trabajo – hogar).
Evitarás el estrés y mejorarás, de esta forma, tu salud.
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Y si eres hombre:
• Podrás ejercer una paternidad responsable, disfrutando del permiso que
te corresponde y/o compartiendo el de maternidad. Así tendrás la oportunidad
de cuidar y estar con tus hijas o hijos.
• Aprenderás a cuidar de otras personas, y eso te llevará a aprender
otras formas de relacionarte con quienes te rodean.
• Podrás vincularte afectivamente con las personas a las que cuides sin
esfuerzos.
• Si tienes pareja y trabaja, los gastos domésticos serán compartidos por
ambos (hipoteca, coche, etc.) y, de esta forma, te será más fácil cambiar de
trabajo o formarte si lo deseas.
• Tú también puedes solicitar la reducción de jornada o la hora de
lactancia. De esta manera, podrás dedicar más horas a la vida familiar y
personal y a tu pareja.
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